Error, ¡que terrible es errar!,
asirme a tí en el pasado,
engañarme con los pasajes de tus horas,
pensar que llenarias los huecos
que me horadan desde dentro tercamente.
Error, ¡que terrible es errar!,
porque no encontré en ti nada,
por que no ví más que carne,
porque nos separan los astros de mil universos,
y sus soles queman la espalda de nuestros sueños.
Error, ¡que terrible es errar!,
error por convertirme en asesino de anhelos,
en duelista con la pistola presta,
maquivélica torturadora de sueños,
encarceladora de huesos,
encierras el cadaver de mi alma.
Error, ¡que terrible es errar!,
porque a tu lado mi luz se vuelve opaca,
encuentro mis huellas mezquinas,
mis actos se vuelven maquinas,
escavadoras que remueven segundos
la preciosa savia de mi vida.
Error, ¡que terrible es errar!,
porque los segundos se vuelven días a tu lado,
porque encierras mis ángeles en carceles oscuras,
porque has conseguido que piense que la vida
es terminarla cual tarea para evitarte en la siguiente,
y a pesar de todo... erré.
Error, ¡que terrible es errar!...
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