miércoles, 24 de junio de 2009

Fundido en negro




Una vez escribí en tinta de sangre,

con palabras que se diluyeron confusas

esquivando los cuerpos que ahora comparto,

posandose vacuas en extraños rincones.

Esa vez me volvió un agnóstico empedernido

la sola realidad alimenta mis huesos,

bebí tanto de la fuente confusa

que en mi es ya placebo sin efecto

no tengo fé en las palabras

no creo en mis sentidos

sólo creo en mi existencia por el dolor de mi cuerpo asi como

las gotas de sudor que caen en mi rostro,

en ese estúpido escenario de edificios grises contra cielos azules

el plasma incandescente de la superficie solar

que convierten el asfalto en una barbacoa de carne humana

la tormenta de rayos ultravioletas

que queman la piel luchando contra la protección veinte,

la envidiable dureza del material de las rocas

el derroche de vida a borbotones de los hijares

el empeño salvaje de la propia naturaleza,

la realidad dominada por la estúpida persistencia.

No creo en esta forma de vida,

en estos caminos que agrietan la piel,

y endurecen de acero gris lo blando de nuestro ser,

que poco a poco se adueña de nuestro alma

eliminando fragmentos preciosos

pequeñas lagrimas de diamantes

el rojo de nuestros labios

la carne de nuestros sentimientos,

famélicos por dentro ignorándolo

rellenos de plástico encadenados a la superficie.

Cuando termine mi vida

quiero sentir el dolor de mi espalda sobre la cama

el calor o el frio recorrerme la carne,

quiero inhalar este aire envenenado,

abrir la ventana y ver el decorado

recordarme lo inutil de mis actos de inocencia

y pedir aqui su fundido en negro.

jueves, 18 de junio de 2009

Inerte

Inerte cayó de su recuerdo
como una joya dejada caer desde la palma de su vana existencia
como un cometa que cruzó un cielo enlutado por la pena,
perdido viajando en una gota de sal en el océano de los días,
prendido en estrellas lejanas, cautivado ante ese espejismo.

Inertes se mueven sus miembros
como ramas secas clavadas en el lodo de las horas,
que como agujas penetran sus nervios paralizando los días,
estancando las estaciones agarradas para no caer
a las crines salvajes de la realidad.

Inerte se muestra en sus ojos
la obtusa sensación de incredulidad vivida
por no reconocerse en los lugares que habita,
por sentirse anillado, extraño en los brazos,
respirando el aire que inhala su espejo.

Inerte como un planeta vacío,
sin sístole ni diástole, parado y en espera
un viaje sin retorno al sol
desesperadamente montado en sus sentimientos
corriendo para no moverse.

miércoles, 10 de junio de 2009

Agujero Negro

Desearía que la oscuridad cerrase mis ojos dormidos,
y Caronte se cobrara las monedas de plata en sus cuencas
que la lluvia torrencial arrancara con sus uñas
los pasos que hundí en las calles desnudas.

Ojala un viento salvaje robara las hojas marchitas de
todas las miradas en las que reflejé las promesas perdidas
y una a una las heridas suturen sus labios
con el pegamento quirúrgico del transcurrir de los días.

Desearía que un detective descarnado investigara y se afanase
en la búsqueda de todos los pedazos de mí que esparcí
y que la monotonía desconecte los cables de mis neuronas,
con la esperanza de que resetee de mi memoria todos los días que huyeron.

Ojala el silencio torcido de las calles insufle en mis pulmones la anestesia necesaria
para dejar de sentir
y el agujero negro de la realidad me atraiga inexorable hacía el tifón de los días
y me engulla hasta diluirme en un pozo contra su oscuro pecho.

martes, 2 de junio de 2009

El columpio de Mónica

El columpio de Mónica
en su lapso la realidad,
la burbuja que cubre
y mece en su vaivén la soledad.

Chirridos metálicos
que hoy traen sueños mecánicos.

Nuestra historia se escribe sola,
va planeando por la realidad,
en la suya al parecer
le robaron la primera vez.

Anda prueba a tirar
de otro hilo de la realidad,
de la piñata de tu corazón,
de esa pequeña fábrica de amor.

Tranquila, que esta vez
nadie está vigilándote.

El columpio de Mónica
sabe bien toda la verdad
de la sombra que mece
cuando enmudeció
porque no está.

Aullidos metálicos
que hoy traen sueños mecánicos.

Y esta historia se escribe sola.
Ojalá no hubiera realidad
ni lunares como aquel
creciendo bajo la piel.

Anda prueba a tirar
de otro hilo de la realidad,
de la piñata de tu corazón,
de esa pequeña fábrica de amor.

Tranquila, que esta vez
nadie está vigilándote

nadie está vigilándote

nadie está vigilándote…

(Antonio de pinto)
http://es.youtube.com/watch?v=KiuYyT74RGs&feature=related

Después... El sol asoma y el mar seguirá muriendo la arena. En tu huella desnuda meteré el pie y sabré que estamos aquí, aún, y ahora.