miércoles, 1 de julio de 2009

Me has convertido en un sol

Nunca pensé que me encontraría
bailando bajo la lluvia
sintiendo sus gotas traspasarme
mojando el interior esteril de mi alma.

Nunca creí que volvería
a ser tierra fertil en tu vida,
tu campo de juego, donde todavía te puedes encontrar de niña,
el mar de amapolas rojas en los labios, una primera vez.

Has construido sin querer de mi ser un templo,
dedicado a tu deidad,
orando a los minutos de mi existencia,
para que enlacen fuerte nuestro tiempo.

Me has convertido en un sol,
estallando por dentro
buscandote en cada rincon del universo,
atrapandote en la luz de los momentos.

Y poco a poco me rompo como un jarron antiguo,
entre los lapsos de mi recuerdo de los sueños rotos,
por arrebatarte lejos de esta realidad,
por quebrar este extraño espejo que me contiene.

Poco a poco me rasgo como un velo,
consumido por un arido viento,
deseo beber la vida de tu boca
sentir bajo tu piel el pulso de tu sangre
recorrer el paisaje de tu cuerpo,
y rendirme en todos y cada uno tus rincones.

Me has convertido en un sol
estallando por dentro ...

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Después... El sol asoma y el mar seguirá muriendo la arena. En tu huella desnuda meteré el pie y sabré que estamos aquí, aún, y ahora.